Tolerancias e intolerancias

"La exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas es una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus creencias y al de libertad de religión de los alumnos, según estimó ayer el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La sentencia responde al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés que en 2002 había pedido al instituto estatal italiano en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases. Los hijos de la demandante, Dataico y Sami Albertin, de 11 y 13 años de edad respectivamente, eran alumnos en el curso 2001-2002 del colegio público de Abano Terme (noreste de Italia), en el cual todas las aulas tenían un crucifijo colgado en la pared. Solie Lautsi consideró ese hecho contrario al principio de laicismo e informó a la escuela de su posición, invocando un dictamen del Tribunal de Casación que juzgó que la presencia de crucifijos en locales electorales era contraria al laicismo del Estado.

En mayo de 2002, la dirección del colegio decidió mantener los crucifijos en las aulas. Posteriormente, una directiva del Ministerio de Instrucción Pública fue dirigida a todos los directores de colegio recomendándoles que procedieran de esa manera. Ante el Tribunal Constitucional, el Gobierno italiano sostuvo la misma posición, argumentando que el crucifijo no es sólo un símbolo religioso, sino también un símbolo del Estado italiano. En marzo de 2005, la Justicia italiana desestimó el recurso de la demandante asumiendo el mismo argumento, toda vez que estimó que el crucifijo es «símbolo a la vez de la historia y de la cultura italianas, y por ende de la identidad italiana». En febrero de 2006, el Consejo de Estado italiano rechazó a su vez el recurso.
Sin embargo, los jueces del Tribunal de Estrasburgo estimaron que la cruz puede ser interpretada fácilmente por los alumnos de cualquier edad como un signo religioso, lo que puede perturbar a los alumnos de otras religiones o a los que sean ateos. Ahora, el Gobierno italiano deberá pagar a Lautsi una indemnización de 5.000 euros por los daños morales sufridos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidió por unanimidad que en este caso se violó el artículo 2 del protocolo 1 (sobre derecho a la instrucción) y del artículo 9 de la Convención (sobre libertad de pensamiento, de conciencia y de religión). Se trata de la primera sentencia que la Corte de Estrasburgo emite en materia de exposición de símbolos religiosos en las aulas.

El Ejecutivo que dirige Silvio Berlusconi no parece dispuesto a ceder en este asunto y ya ha anunciado que recurrirá la sentencia De hecho, la ministra de Educación italiana, Mariastella Gelmini, rechazó la sentencia contra Italia por exhibir crucifijos en las aulas del Tribunal de Estrasburgo y consideró que está «impregnada de ideología». «La presencia de crucifijos en las aulas no significa una adhesión al catolicismo, sino que representa nuestra tradición», afirmó. La historia de Italia está llena de símbolos y si se eliminan, se termina por eliminar parte de nosotros mismos. En este país nadie quiere imponer la religión católica», dijo la ministra."

A este paso tendremos que quitar las cruces en lo alto de las iglesias que conviven con nosotros en los barrios que transitamos cada día, eliminar la palabra Dios del vocabulario, no sea que alguien se ofenda, aunque por otra parte dejaremos de utilizar su nombre en vano… Al final es precisamente la falta de Dios lo que conlleva a la insensatez, el absurdo más grande vestido de ridícula y ficticia tolerancia.

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