Hoy más que nunca, su futuro en tus manos

«Su mañana es hoy». Es decir, si hoy no tienen ayuda, no llegarán a mañana, no tendrán futuro.

Cada hora mueren más de 1.000 menores de cinco años por causas que se podrían evitar fácilmente; y cada minuto mueren 9 por la desnutrición.

Hay que tener un corazón muy duro para permanecer indiferente sabiendo que 11 millones de niños mueren cada año.

Es imprescindible una sensibilización personal y colectiva de la responsabilidad de la solidaridad y de que ésta salva vidas.

Los datos son escalofriantes. El 70% de los menores que mueren cada año fallece a causa de seis trastornos: diarrea, malaria, neumonía, infecciones neonatales, parto prematuro y falta de oxígeno al nacer. Además, la mitad de las muertes tiene su origen en la desnutrición, a veces durante generaciones, de la madre y los niños, la falta de agua limpia y la carencia de saneamiento adecuado. Es decir, causas que se podrían evitar fácilmente.

Es fundamental apoyar en la agricultura, de manera que ellos mismos produzcan alimentos para su autoabastecimiento. También, añade, facilitar agua potable y saneamiento y que se forme a las madres en cuestiones de higiene para evitar enfermedades.
Las cifras constituyen un auténtico escándalo, máxime si se tiene en cuenta que el 20% de la población mundial está disfrutando del 80% de los recursos, la explotación histórica del Sur por países y empresas del Norte y las desiguales relaciones comerciales que siguen ahogando a estos países y a sus comunidades.

No podemos quedarnos indiferentes ni cerrar los ojos, no es humano. Tenemos que ser un grito de los que no tienen voz y dar una respuesta personal y colectiva. Con crisis o sin ella. Es cierto que la crisis nos afecta también aquí y hay pobreza, pero a los países empobrecidos aún más.
PMo se trata de dar sólo de lo que nos sobra, sino lo que es justo; lo que tenemos sigue siendo demasiado en comparación con lo que a ellos les falta.

Gracias a Elena y Maite

Atajar de raiz o comenzar por las ramas

Se cuenta que en el parque de cierto pueblo se hizo necesario tumbar un enorme roble, al que le había caído una extraña plaga que lo convertía en un verdadero peligro público, temiendo se cayera o contagiara a los demás árboles.

Se hizo todo lo posible por salvarlo. Los vecinos estaban muy tristes ante su impotencia. No es fácil definir la causa de un problema, y no menos fácil es tomar la decisión de solucionarlo.

Una mañana llegaron los obreros con sierras automáticas y hachas. Todos se congregaron en la plaza para presenciar el derrumbe del viejo árbol, excitados ante el inmenso estrépito que produciría su caída. Todos suponían que los hombres empezarían cortando el gigantesco tronco principal por el sitio más pegado al suelo. Pero fue todo lo contrario. Colocaron escaleras y comenzaron podando las ramas más altas.

Y así, desde arriba hacia abajo, fueron cortando desde las más pequeñas hasta las más grandes ramas, quedando al final tan sólo el tronco central. Un rato después, aquel poderoso roble se encontraba en el suelo, cuidadosamente cortado a pedazos. El sol cubría esplendoroso el centro del parque. Ya no había sombra: era como si nunca hubiera estado allí, era como si no hubiera tardado más de medio siglo en crecer….

Uno de los obreros explicó que de haber cortado el árbol cerca de la tierra y antes de quitar las ramas, se hubiera vuelto incontrolable, produciendo grandes destrozos en su caída. Es más fácil manejar un árbol cuanto más pequeño se le hace.


Podando primero los pequeños obstáculos tendremos que ir llegando al tronco principal de nuestras preocupaciones. Quitar primero las ramas una a una. Ocuparnos, sin preocuparnos. Reconocer nuestros errores. Tener el valor de enfrentarlos. Establecer las prioridades. Tener claros los objetivos en la vida. Librarnos poco a poco de todo el peso que nos impide trabajar, crecer, disfrutar, vivir.
Ardua tarea, sí, pero creo que muy necesaria.

Cuando los hijos se van

«La mujer está en la política, en la ciencia, en la comunicación, pero su esencia de mujer no la ha de perder así como tampoco su ternura, su sensibilidad y el percibir las cosas de manera diferente al hombre. Esto tiene relación con el hecho de cómo sentimos las madres cuando los hijos se van. Los padres lo asumen de distinta manera y las horas fuera del hogar los distraen y los confortan.

Las mujeres cuando nos convertimos en madres, pasamos por etapas diferentes: la espera, los hijos pequeños, los hijos en la adolescencia, los hijos jóvenes y cuando los hijos se van. Suena esto a título de película, pero esto es lo que en estos momentos nos ocupa y atañe. Cuando los hijos se van.

Los hijos se van por diferentes motivos. Porque se casan, por el trabajo, por lo estudios, en fin, por el motivo que sea, pero llega un tiempo en que se van. Parece que aún oímos las risas, las conversaciones, las discusiones, el teclear de la máquina de escribir o de la computadora ya muy entrada la noche para entregar un trabajo al día siguiente en la Universidad. Un suéter, un zapato, varios cuadernos dejados en el sitio más inverosímil de la casa… Sus habitaciones no con el orden que hubiésemos deseado y que siempre pedimos inútilmente, el retrato del novio o de la novia… Calor y color por todas partes, ruido, música, VIDA.

La casa tuvo las habitaciones destinadas a ellos y se fueron transformando con el paso de los años. Cuartos infantiles primero: muñecos de peluche en las repisas y en el suelo, un elefante, una avestruz, una pelota, un barco, un osito, una muñeca, un avión. Después… fotografías, póster, banderines del equipo favorito, libros, revistas, etcétera. Movimiento de entradas y salidas, llamadas telefónicas de larguísimas conversaciones… En los fines de semana el vestido de noche sobre una silla y el silencio de un profundo sueño juvenil en las mañanas de los domingos.

Esos cuartos ahora están vacíos. Muy en orden, con el orden que tantas veces predicamos y que ahora nos duele. Quietos, callados. Entramos en ellos con pasos quedos, quién sabe por qué y recorremos con la vista las camas con sus colchas impecables, todos los rincones… todo está en orden, todo está bien. Levantaron el vuelo. Se fueron del nido. Se fueron del nido que los cobijó por años. Nosotros, sus padres, los enseñamos a volar y se fueron.

Van a volver pero nada será igual. Regresarán hombres y mujeres forjados en el diario vivir. Con sus vidas propias y manejadas a su manera. Están comenzando la más seria y profunda experiencia, igual que nosotros lo hicimos.

Tenemos que retirarnos de la presencia activa en sus vidas y pasar a ser la parte contemplativa de sus existencias y sus proyectos. Se han ido con un equipaje, lleno de todo aquello que con amor les fuimos transmitiendo, en su corazón y en su mente. Muchas de «esas cosas» estarán dormidas hasta que ellos sean padres… Llevan como escudo, para todos los infortunios que la vida les depare, su fe en Dios y su amor a Él. Los forjamos en el deber y en el afán de la excelencia para emprender toda clase de experiencias y sabrán dar amor porque amor les dimos.

En el abrazo se llevan nuestro corazón, pero después abrimos los brazos y los vemos partir…para que la VIDA los reciba.

Los recuerdos son de otros tiempos. La nostalgia es el presente de los cuartos vacíos.»

Gracias Esther

Nos importa lo importante?

Hubo una vez un barquero que llevaba gente de un lado a otro de un gran río, y un día subió un sabiondo que empezó a increparle diciéndole:
– Conoces las matemáticas?
– No – contestó el barquero.
– Has perdido una cuarta parte de tu vida. Y la astronomía?
– Eso se come o qué? – contestó.
– Has perdido dos cuartas partes de tu vida.
– Y la astrología?
– Tampoco – dijo el barquero.
– Desgraciado, has perdido tres cuartas partes de tu vida!
En aquel momento la barca se hundió, y viéndo que se lo llevaba la corriente, le dijo el barquero:
– Eh, sabio!, sabes nadar?
– No! – contestó desesperado.
– Pues has perdido las cuatro cuartas partes de tu vida, toda tu vida!

Para quien va por un río, lo importante no es saber tantas cosas sino saber nadar. Las cosas esenciales de la vida, muchas veces olvidadas, son saber quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, y con todo, descubrir el sentido de Dios; que va con nosotros y también es un importante salvavidas.
Ya dice el refrán que al final de la vida el que se salva sabe y el que no, no sabe nada.

El ombligo esencial

Cuentan de una araña que se dejó caer por uno de sus hilos desde un árbol, para anclar los soportes alrededor de una rama y tejer su telaraña, esa malla que va engrandeciéndose con sucesivas vueltas, hasta completar su obra. Entonces, paseándose por su territorio, orgullosa de su realización, mira el hilo de arriba y dice: «éste es feo, vamos a cortarlo», olvidando que era el hilo por donde empezó todo, el que sustentaba todo. Al cortarlo, la araña desmemoriada cayó enredada en su red, prisionera de su obra.

Hago una reflexión para verme a mi mismo en el caminar por la vida, y veo que a veces nos olvidamos de lo esencial mientras nos miramos el ombligo encerrados en nuestro cavilar, sin caer en la cuenta de que es la obra por la que se tejieron nuestras vidas.

Las familias mumerosas celebran el apoyo político a la cotización por hijos

Los grupos de PP, PNV y ERC-IU-ICV en la Comisión del Pacto de Toledo han apoyado una propuesta de CIU para que se coticen los hijos, como años trabajados, tal y como planteó hace meses la Federación Española de Familias Numerosas. Los grupos, que estudian la medida, proponen seguir el modelo de Francia comenzando por aplicarla en mujeres con 3 ó más hijos y computar dos años por cada uno de ellos.

La Federación Española de Familias Numerosas (FEFN) ha recibido con gran satisfacción el respaldo de los grupos políticos a la demanda de “cotización demográfica”, que planteó esta entidad hace unos meses ante la Comisión del Pacto de Toledo, con objeto de reconocer a quienes están aportando futuros cotizantes al sistema.

La petición de la FEFN, resumida en el lema “Más hijos, más pensión”, fue recogida por CIU en una iniciativa que ha sido apoyada por PP, PNV y ERC-IU-ICV, mientras el PSOE también se muestra a favor, pero mantiene una postura de cautela sobre el desarrollo de la medida.

La idea es acabar con la penalización laboral y económica que conlleva la maternidad/paternidad; “sería un reconocimiento a las personas –fundamentalmente mujeres- que interrumpen su trayectoria laboral por cuidado de hijos, teniendo en cuenta que esos hijos se aportan al conjunto de la sociedad y son los que van a cotizar y mejorar la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones”, explica la Presidenta de la Federación de Familias Numerosas, Eva Holgado.

La propuesta presentada por CIU, vista ayer en la Comisión del Pacto de Toledo pero aún pendiente de concretar, reconoce el esfuerzo o renuncia laboral o profesional que en distinta medida supone para una mujer el tener hijos, y el hecho de que este esfuerzo personal redunde en beneficio de toda la sociedad, ya que aporta cotizantes al sistema; máxime en un momento de debilidad del sistema de pensiones debido al envejecimiento de la población.
Por ello, CIU, PP, PNV y ERC-IU-ICV consideran adecuado que si una mujer no ha cotizado los 15 años que se exigen como mínimo para poder cobrar pensión contributiva, por cada hijo que tenga, se le compute un tiempo como cotizado. Proponen seguir el modelo de Francia, que computa 2 años por cada hijo, y lo aplica a mujeres con un mínimo de 3 hijos.

El apoyo político a la demanda de la Federación Española de Familias Numerosas ha sido casi unánime, ya que de momento ha sido respaldada de forma explícita por los grupos mencionados, mientras el PSOE no ha manifestado su oposición, pero considera que habría que hacer un estudio sobre el coste de la medida.

La FEFN confía en que la medida prospere y sea una realidad en breve, para dar una mayor protección laboral y social a las mujeres a la hora de tener hijos, y se reconozca a la vez la aportación de las familias numerosas en un país cuyo índice de fertilidad no llega al 1,5 y tiene una tasa de dependencia que va camino de duplicarse.

Cuánto cuesta tener un hijo

Hace unos días, La Sexta emitió un reportaje sobre lo que cuesta nacer y morir. Me he quedado anonada viendo el programa acerca de lo que necesita un bebé.
Muchos padres primerizos o personas que estén pensando en ser padres y no tengan ni idea acerca de lo que necesita un bebé por la inexperiencia o ingenuidad seguramente se han hecho una idea totalmente errónea acerca de lo que necesitan y el dinero que cuesta.

Según este programa nacer cuesta 16.350 euros!!
Ami hija no le falta de nada de hecho es que estrena ropa casi cada día y el día 30 va a cumplir 6 meses y en todo este tiempo que lleva nacida ni desde que empezamos a comprar todo lo que necesitaba nos hemos gastado semejante cifra y me parece una burrada que digan que para traer a un niño al mundo se necesiten 16350 euros!! Normal que baje la natalidad con programas como estos.

Es mas, ha salido en el reportaje una pareja que se han gastado 4.500 euros en los muebles de la habitación del bebé, se han comprado dos carros por que no se ponían de acuerdo, una cesta de 50 y no se cuantos euros… Un peluche de ciento y pico de euros… y un sin fin de estupideces que en cualquier tienda de bebés que se encuentran en centros comerciales esta a mita de ese precio.

No por comprar lo mas caro tu hijo va a estar mas cuidado, más querido o va a ser mejor persona y por supuesto ni de buena calidad.
Me parece estupendo que quien lo tenga que se lo gaste, ya me gustaría a mí comprarle bodys de 100 euros y no de 7 euros. Pero con un reportaje así quita las ganas de tener un hijo a cualquiera.

Todos en nuestra ignorancia compramos cosas que luego son inútiles. Pero es totalmente erróneo que lo caro es lo mejor. Como os decía mi hija no le falta de nada y precisamente las cosas que tiene no son de mala calidad.

No es necesario gastarse 400 euros en una cuna porque realmente lo que importa e tener un buen colchón y un buen colchón se tiene por 30 euros que es lo que me gaste yo en el mío buscando y rebuscando por muchas tiendas.

Hay muchísimas cosas que compramos pensando que son necesarias o simplemente por que nos encaprichamos y las cogemos, cuánta ropa guardada sin estrenar? Cuántos biberones sin apenas usar? Cuántos bodys, calcetines, pijama…puestos una sola vez? Cuántas mantas sin saber donde guardar? Cuántos juguetes que no les hace ni caso?

No os dejéis engañar de lo que el mercado os mete por los ojos que es necesario, porque en realidad no necesitan tantas cosas como nos lo quieren pintar.

Ni las mejores marcas dan las mejores prestaciones.

Considero que he sido una madre primeriza con los pies en la tierra a la hora de comprar, (también la mala economía hace que hagas magia y consigas gangas) pero con todo y eso, tengo cosas inútiles o sin estrenar.

Nos anticipamos a lo que creemos que va a ser necesario por el bien de nuestros hijos, pero realmente el día a día lo hacen con las mismas «4 cosas» de siempre.

Antes de nacer ya tenemos que si cuna de viaje, miles de jabones, tropecientos zapatos…. cuando a lo mejor no vamos a viajar asta dentro de 6-9 meses o incluso nunca!!

La clave para no cometer estos errores, es hacer una lista con cosas realmente imprescindibles y después ya con el día a día ver lo que se nos hace necesario para ir y comprarlo y comparar precios!!

Pero vuelvo a decir que no todo lo caro sale bueno ni todo lo que nos venden es necesario. Y un bebé pide poco; tiempo, amor, alimento, ropa y mucha dedicación.

Una madre anónima

Niños de cristal

La vida es un continuo reto lleno de dificultades en el camino. Enseñar a los niños a afrontar las adversidades de la vida es una tarea primordial de padres y educadores, porque, ya desde pequeños, gozan de una gran capacidad de adaptación y asimilación. Con este fin, educar a los pequeños para asumir con entereza las situaciones difíciles que su existencia les pueda deparar, el psicólogo y pedagogo Javier Urra ha sacado una nueva obra al mercado. Bajo el esclarecedor título ‘Fortalece a tu hijo’ (Planeta), el que fuera primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid aboga por educar a los pequeños «para que sean dúctiles, elásticos, como una pelota de goma que choca contra el suelo, se deforma y luego vuelve a su ser».

Urra, que con anterioridad publicó ‘El pequeño dictador’, se aleja de «esta sociedad algodonosa y muy sobreprotectora que está haciendo niños de cristal, que por un lado son muy duros pero por otro son muy frágiles». Su tesis reside en que «es esencial que los niños aprendan que somos vulnerables, pero que podemos rehacernos y superar las situaciones difíciles», argumenta. Para impregnarlos de esta posibilidad, el experto mantiene que hay que educar desde corta edad a los niños para que en el futuro encaren las dificultades, e incluso las tragedias, que puedan encontrarse. Por ejemplo, la muerte de un ser querido. «Desde pequeños -dice- es bueno que tengan una mascota, para que sepan que hay que cuidarla pero que algún día muere y no se puede cambiar por otra. Aprenden así que el amor sufre».

A su juicio, los niños «tienen que aprender a ocuparse, no a preocuparse. Tienen que ser creativos, tenemos que enseñarles a ser flexibles, elásticos y algo esencial es que acepten la frustración. Tienen que saber perdonar y perdonarse, y es esencial el vínculo a la familia y a los amigos. Luego, la vida nos va a abofetear seguro, pero en la vida hay que dar solución a los problemas, que no esperen que los problemas vienen resueltos desde fuera».
Ya desde pequeños deben aprender que «el deber es una necesidad, el muscular la voluntad, el disciplinarse». En definitiva, «fortalecer a un hijo para que cuando las cosas vengan mal no sea como un cristal que se rompe, sino que sean más elásticos». Urra es tozudamente contrario a ‘dejar hacer’ a los niños lo que quieran. «Es un sistema horroroso. Hoy en día, por los procesos de separación o por sentido de culpabilidad de los padres que dedican pocas horas a los hijos, se les deja que hagan lo que quieran y cuando quieran». Con ello, arguye, lo que se consigue es hacer del niño «un ‘blandiblú’, convertirlo en absolutamente blando cuando la vida hay que mirarla de cara».
Confirma Urra su opinión de que las adversidades pueden jugar un papel positivo en la vida. «A veces la adversidad te curte, incluso valoras más algunos aspectos esenciales de la vida». Y además de fortalecer a los niños para las posibles dificultades que enfrenten, aboga por educarlos en «la compasión, en el perdón y en perdonarse a uno mismo».

Efectos adversos en la píldora del día después

Parece ser que los farmacéuticos ya han detectado efectos adversos en la píldora del día después: Sangrados, trombos y, sobre todo, un uso inadecuado y excesivo son algunos de los problemas a los que los farmacéuticos españoles se enfrentan cuando dispensan la píldora del día después.

Los riesgos son bien conocidos desde hace ocho años, cuando el fármaco llegó a España. Pero, desde que comenzara la dispensación sin receta, hace casi cuatro meses, la preocupación de los profesionales es mayor. Una farmacéutica cuenta que en los últimos años ha conocido, al menos, dos reacciones adversas al Levonorgestrel.»Una chica, de unos 21 años, paciente habitual, vino a pedirme un anticonceptivo con Levonorgestrel para tratarse el acné. No se lo di, porque creí que no lo necesitaba, pero ella se lo tomó. Al cabo de unas semanas sufrió un trombo cerebral que a punto estuvo de dejarla tetrapléjica». No fue el único caso. También tuvo noticias de una joven que «no llegaba a los 18 años» y «acabó en Urgencias por una hemorragia masiva» tras tomar la píldora del día después. Por casos como éstos, ésta farmaceútica es una de las 3.000 que no dispensa este fármaco.

El 52% DE LAS USUARIAS son «reincidentes». El 100% SUBIÓ LA VENTA en el primer mes sin receta.

Sin embargo, Sanidad ni siquiera reconoce el derecho a la objeción, por lo que la mayoría de los profesionales se ven obligados a dispensar la píldora postcoital sin receta. Algunos toman sus propias precauciones. «Nosotros no la damos por debajo de los 16 años, y siempre explicamos antes los riesgos», aclara esta titular de la farmacia que lleva su nombre en Madrid. Pese a las cautelas, señala que, desde que se liberalizó su comercialización, ha detectado numerosas irregularidades. «Hay colegas que me comentan que algunas chicas ya se la toman todos los fines de semana. O, incluso, dos veces por semana. Nosotros intentamos decirles que, por favor, esperen al menos un mes, aunque el mínimo son tres meses. Pero no siempre funciona, porque a veces ni siquiera vienen las chicas: vienen sus novios. El otro día llegaron dos chicos de 15 años pidiéndola para una amiga. Les dije que tenía que venir ella misma y no volvieron. A saber lo que habría detrás de eso». A su juicio, «lo ideal es que hubiera un control médico».

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