También los ancianos esperan Tu Regalo de Reyes

Este años nos desborda la demanda de regalos para nuestros mayores que son atendidos y cuidados en las residencias. La prensa se hace eco de la noticia.

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Tu Regalo de Reyes para un niño… y para un anciano

Este año, aparte de un gran número de niños a los que regalar, tenemos también un considerable número de ancianos ilusionados con Tu Regalo de Reyes.

Como es ley de vida, la población infantil sigue aumentando en todas las capas sociales, y así también la de los ancianos, debido a una mejor calidad de vida. Sin embargo con la crisis económica que padecemos, las familias con más dificultades o que menos recursos tienen en ambas poblaciones, se ven abocados a solicitar el acogimiento en algún hogar o residencia.

Y también a estos lugares llega la crisis, y dejan de percibir las ayudas privadas y públicas que les facilitan el apoyo económico tan necesario para sufragar los costes de manutención y mantenimiento que supone. Por tanto, la compra de un regalo para cada uno de los acogidos puede significar para estas casas un gasto excesivo y difícil de justificar, pero no por ello deja de ser deseable y humanamente necesario.

Tengamos presente estas realidades y ayudemos con nuestro regalo a generar ilusiones y cariño por un lado y a sufragar esos gastos necesarios por otro.

Nuestros niños de hoy, los ancianos de mañana.

Tu Regalo de Reyes 2013

Comienza la campaña Tu Regalo de Reyes 2013

Como en anteriores ocasiones, la campaña vuelve a ofrecerte la posibilidad de participar con TU solidaridad y altruismo haciendo un regalo a aquellos a los que el destino ha deparado peor suerte en la vida.

Estamos en un momento en el que solo se oye una palabra: Crisis. Esta crisis, parece tener el poder perjudicial del estancamiento, falta de optimismo, depresión, inacción… Imagínate el impacto en aquellos que peor lo pasan y el de los que se afanan por cuidarlos sin más ayuda que subvenciones y donativos.

Pero por otra parte, la crisis puede tener el poder beneficioso de hacernos despertar de la comodidad y puede servir para ayudar a otros que ni siquiera han tenido la opción de disfrutar de esa comodidad.

Estamos seguros que los pajes ya se han puesto en contacto contigo para participar en esta entrañable causa. Si no es así, ponte en contacto con ellos en su página o en @turegalodereyes.

También puedes enviarles un mensaje utilizando el campo Comentarios, más abajo.

No podemos esperar a la paz y el amor

Escuchamos música, vemos películas, leemos libros, consultamos páginas de Internet. La cantidad de informaciones y de estímulos puede aturdir los corazones. Pero luego, ¿buscamos tiempo para pensar?

Un modo de vivir desordenado nos ha llevado a suponer que no tenemos tiempo para la reflexión. En realidad, el tiempo no ha cambiado: la Tierra se mueve hoy como hace mil años (a no ser que los astrónomos tengan que precisar este dato). Lo que ha cambiado es nuestro modo de vivir o, mejor, nuestro modo de malvivir.

Con menos prisas, con menos solicitaciones, con menos angustia por lo accesorio, seremos capaces de abrir espacios para pensar. No de un modo egoísta: un pensamiento encerrado en uno mismo resulta extremadamente pobre e inhumano. Sino de un modo abierto, solidario, disponible a la escucha de los “sabios” en humanidad, en alegría, en justicia, en experiencias buenas, en ideas verdaderas.

Necesitamos rescatar tiempo para abordar temas esenciales: el origen de la vida, el horizonte que se abre tras la muerte, la dignidad de cada hombre o mujer: nacido o no nacido, rico o pobre, con títulos o sin ellos. Necesitamos invertir la mejor parte de las energías interiores en ese asunto que desde que el hombre es hombre ha preocupado a millones de habitantes de nuestro planeta

El día empieza. Lo susurra o lo grita un despertador inflexible, o un pájaro que picotea en la ventana. Mil “necesidades” intentarán ocupar nuestros minutos e inquietar el alma hasta impedir que la mirada atisbe lo esencial, lo importante, lo que nunca acaba.

Si ponemos orden en la agenda interna, si dejamos de ser esclavos de mensajes que nos aturden y oprimen, lograremos abrir espacios para lo que nunca pasa, para lo realmente importante, para lo que más necesitamos: Paz y Amor.

FELIZ NAVIDAD!