Miedo a confirmarse

Recientemente asistí a la celebración de la Confirmación de uno de mis hijos.
Finalizada la celebración me llamó la atención como existe un cambio radical de nuestro comportamiento dentro y fuera de la Iglesia. Tal como si dos personalidades polarizadas viviesen en cada uno de nosotros y fuesen seleccionadas en función del entorno en el que nos movemos. Camaleónicos por miedo, por una supuesta inseguridad o por evitar un posible conflicto que nos lleve a argumentar los motivos de nuestra fe ante un presunto interrogatorio.

Los creyentes vivimos diariamente una serie de situaciones incómodas y sin sentido que hacen reflexionar. Son muchas las ocasiones en las que nos vemos obligados a callarnos o a minimizar nuestras creencias sencillamente por no entrar en una batalla dialéctica sin fin con quien nos pregunta por nuestra fe, por miedo a lo que puedan pensar, a que nos etiqueten de antiguos o a que nos rechacen en nuestro entorno habitual.
Sentir vergüenza por responder, por llevar un símbolo religioso visible o por decir que vamos a misa, deberían ser motivos suficientes para preguntarse si nuestro silencio merece la pena.
Y es que el miedo es una gran pared que obstaculiza seguir adelante por el camino que de la fe al que uno ha sido llamado. Ese miedo no debería existir puesto que, si nuestra fe nos llena y hace felices, no es motivo suficiente para sobrepasarlo?

Si la religión en realidad tiene que ver con lo más hondo, lo más auténtico, lo más profundo que se pone en juego en nuestras vidas: el amor, la alegría, la soledad, el sufrimiento, la muerte, el encuentro entre personas, la libertad, el riesgo, el tiempo y Dios…
No sería acertado demostrar a los que tienen una visión de la fe poco reflexionada, fundada en prejuicios, simplificaciones y estereotipos, que es más importante adentrarse en el camino de las dudas, y hacer búsquedas y opciones más serias?

Si hemos comprobado que la respuesta a nuestra vida en este mundo está más allá de lo que día a día vivimos o de lo que puedan pensar los demás, ya es un gran razón para confirmarse y eliminar ese temor insípido que impide sentirnos felices. Es momento para dejar que nuestra luz brille y actuar como la sal que adereza y enriquece la tierra que habitamos.

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Efectos adversos en la píldora del día después

Parece ser que los farmacéuticos ya han detectado efectos adversos en la píldora del día después: Sangrados, trombos y, sobre todo, un uso inadecuado y excesivo son algunos de los problemas a los que los farmacéuticos españoles se enfrentan cuando dispensan la píldora del día después.

Los riesgos son bien conocidos desde hace ocho años, cuando el fármaco llegó a España. Pero, desde que comenzara la dispensación sin receta, hace casi cuatro meses, la preocupación de los profesionales es mayor. Una farmacéutica cuenta que en los últimos años ha conocido, al menos, dos reacciones adversas al Levonorgestrel.”Una chica, de unos 21 años, paciente habitual, vino a pedirme un anticonceptivo con Levonorgestrel para tratarse el acné. No se lo di, porque creí que no lo necesitaba, pero ella se lo tomó. Al cabo de unas semanas sufrió un trombo cerebral que a punto estuvo de dejarla tetrapléjica”. No fue el único caso. También tuvo noticias de una joven que “no llegaba a los 18 años” y “acabó en Urgencias por una hemorragia masiva” tras tomar la píldora del día después. Por casos como éstos, ésta farmaceútica es una de las 3.000 que no dispensa este fármaco.

El 52% DE LAS USUARIAS son “reincidentes”. El 100% SUBIÓ LA VENTA en el primer mes sin receta.

Sin embargo, Sanidad ni siquiera reconoce el derecho a la objeción, por lo que la mayoría de los profesionales se ven obligados a dispensar la píldora postcoital sin receta. Algunos toman sus propias precauciones. “Nosotros no la damos por debajo de los 16 años, y siempre explicamos antes los riesgos”, aclara esta titular de la farmacia que lleva su nombre en Madrid. Pese a las cautelas, señala que, desde que se liberalizó su comercialización, ha detectado numerosas irregularidades. “Hay colegas que me comentan que algunas chicas ya se la toman todos los fines de semana. O, incluso, dos veces por semana. Nosotros intentamos decirles que, por favor, esperen al menos un mes, aunque el mínimo son tres meses. Pero no siempre funciona, porque a veces ni siquiera vienen las chicas: vienen sus novios. El otro día llegaron dos chicos de 15 años pidiéndola para una amiga. Les dije que tenía que venir ella misma y no volvieron. A saber lo que habría detrás de eso”. A su juicio, “lo ideal es que hubiera un control médico”.

http://www.foroandaluzfamilia.org

Pederastas, oportunistas y resentidos

Pederastas en el seno de una sociedad abonada por los sofistas de la progresía que buscan lo que escandaliza y fomentan lo que condenan

Soy padre de cinco hijos (el último aún no nacido) y aunque no tuviera ninguno, me seguiría pareciendo absolutamente execrable el delito (e ilícito moral) de la pederastia, fuera cometido por quien fuere, más todavía si se infligió abusando de la confianza depositada por los padres y mucho más si se realizó en el seno de una Institución Santa que proscribe moralmente estas prácticas de una forma terminante y absolutamente explícita. Yo abogo, no ya por la aplicación de la ley penal, sino por el endurecimiento ostensible de las penas y más cuando concurran las agravantes morales expuestas. Que se pudran a la sombra, si es que los padres no los pillan por banda primero.

Dicho esto, parece que los hijos bastardos del concubinato Gramsci-Goebbels (para que después digan que este tipo de relaciones no son prolíficas…) han aprovechado la paradoja de que alguno de estos criminales sean sacerdotes, pero lo cierto es que les da lo mismo que ninguno fuera sacerdote , porque su propósito no es atacar a los criminales ni defender a las víctimas sino denigrar injustamente a la Iglesia y a su Santidad el Papa.

Los oráculos de la progresía pretenden que la Iglesia proceda a demanda sin necesidad de prueba, de una forma más expeditiva (e injusta) que los tribunales civiles y que no llegue, por tanto, a discriminar los criminales de los que son meras víctimas de los infundios (que los hay). ¿Alguien ha reparado en la dificultad de prueba para las víctimas y en la dificultad de juicio para las autoridades eclesiásticas (y civiles)?

Estos mismos, desinformadores con carnet de la prensa, paladines de la fornicación por defecto, arremeten contra el celibato dando a entender que sea la causa de este tipo de prácticas criminales. Pero ¿qué porcentaje de los pederastas detenidos eran sacerdotes y qué porcentaje eran paisanos homosexuales? ¿Por qué no se dan todas las cifras para establecer “relaciones de causalidad” menos injustas?
También es cierto que sería muchísimo más paradójico que un 0,5% de los detenidos fueran sacedotes a que un 90% de los detenidos fueran homosexuales…

Con permiso de todos esos oráculos de la progresía que vomitan infundios sin necesidad argumentar y sin que nadie les pare las patas, no es cierto que a los célibes les sobrevenga una irrefrenable atracción por los niños… sino que algunas de las personas con oscuras inclinaciones hacia los menores (fundamentalmente homosexuales), miembros selectos de esta sociedad que ellos han procurado, buscan una coartada ingresando en el seminario (a nadie le cabe duda sobre la posición de la Iglesia a este respecto) o incluso buscan una buena oportunidad para acceder a los niños (la enseñanza es una ocasión perfecta con independencia de que sea pública, privada, religiosa o mediopensionista). En este sentido se pronuncia el Prof. Hans-Ludwig Kröber, director del Instituto de Psiquiatría Forense de la Universidad Libre de Berlín, uno de los más prestigiosos profesores de su especialidad en Alemania (ateo confeso y militante comunista en su juventud). El profesor Kröber, cuando ha sido preguntado sobre los abusos de menores cometidos por clérigos o religiosos, niega que el problema tenga su origen en el celibato: “La probabilidad de que un célibe cometa un abuso sexual es de uno contra 40… los culpables son homosexuales incontinentes”

Se ha silenciado que la pederastia plantea abiertamente sus pretensiones de obtener carta de naturaleza y esta situación es la necesaria consecuencia de la trivialización del sexo y de la promoción de todo tipo de aberraciones desde la Administración Pública y desde los medios de comunicación. Alguien debería echar en cara las consecuencias de sus proclamas, a todos esos que abogan por el sexo como algo trivial, mera fontanería biológica, una gimnasia para el entretenimiento asimilable en gravedad a un saludo afectuoso o a una conversación animada… porque esta hora de Sodoma y Gomorra ha llegado de la mano de los que confundieron el concepto “libertad” con la licencia para fornicar con bípedo o cuadrúpedo, inmueble, mueble o semoviente, con machos, con hembras, hermafroditas, conocidos o desconocidos, en un callejón o en el baño de un bar. Alguien debería parar los pies a todos esos que ahora acusan en vano y que se han dedicado a defender el sexo como una práctica abierta a la combinatoria porque ¿si toda esa combinatoria es lícita y el sexo NUNCA es “algo malo” qué argumento les queda a los trivializadores del sexo para privar a los niños de esta expresión inocua de “integración social”?

Pero todo esto, tiene una segunda parte: ¡Oh, casualidad!, resulta que una buena parte de estos guarrones vocacionales suelen ser los apologistas del genocidio del aborto y creen haber encontrado aquí una baza propagandística para desautorizar la voz de la Iglesia en su defensa de la vida, generalizando con falsedad las imputaciones a toda la Iglesia y sus ministros. Por ello, estos días se han puesto en pie de guerra las hordas abortistas intentando vender un sofisma que echa para atrás a cualquier persona con un mínimo de luces: si todos estos energúmenos estan dispuestos a decapitar a las criaturas en el vientre de su madre o a abrasarlas en una solución salina o a sajarlas vivas con una legra antes de que nazcan ¿por qué se preocupan de que alguien pueda abusar de ellas unos meses o unos años más tarde?

Para defender la verdad puede bastarnos con ser intelectualmente mediocres y echarle a la vida cierto coraje pero a los que intentan vender la mentira (harto más dificil es luchar contra la evidencia), les recomiendo cultivarse un poquito más en el manual del sofista progre.

Gracias, Jesús.

El mapa o la brújula

El Ministerio de Igualdad acompañado por el Instituto de la Mujer continúa dilapidando dinero destinado a la “realización de investigaciones relacionadas con estudios feministas, de las mujeres y del género”.
Entre las afortunadas subvenciones, destaca un proyecto para la “elaboración de un Mapa de Inervación y Excitación Sexual en Clítoris y Labios Menores; aplicación en Genitoplastia”…

Considerando que dicho estudio pudiese estar orientado a operaciones en caso de una ablación del clítoris, un cáncer o una mutilación y en el que parece participan doctores, catedráticos de hospitales y universidades prestigiosas; y por otra parte teniendo en cuenta cómo la sociedad está sobradamente informada respecto al sexo, se me antoja pensar en qué más podría gastarse el dinero de todos los españoles este Ministerio, de modo que manifestase su supuesta utilidad.

Puesto que existe un Ministerio semejante, sus responsables deberían darle la máxima importancia en materia de igualdad a la manera en la que se trata a la mujer en el ámbito social y mediático.
Estamos rodeados de mensajes sexualizados de los que parece para nada importar sus efectos a medio o largo plazo. Las imágenes donde el sexo es uno de los condimentos más utilizados para aderezar a la audiencia y los mensajes de los medios animando a un comportamiento sin conciencia de los resultados, bien pueden ser una amenaza sobre todo para los jóvenes.

Si nos detenemos ante cualquier espectáculo, serie de televisión o anuncio en los que niños y adolescentes están presentes, podemos comprobar como las mujeres son veneradas y recompensadas por sus atributos físicos, y tanto chicas como chicos se ven presionados a imitar estereotipos de género polarizados desde una edad cada vez más joven. Se induce a la sexualidad adulta a los niños y jóvenes antes de que sean capaces de afrontarla, mental, emocional y físicamente.

El uso de imágenes sexuales en los medios de comunicación no es precisamente un fenómeno reciente. No obstante, si nos detenemos a comparar con los últimos años podremos concluir en que se ha dado un aumento de su volumen sin precedentes. Además, los niños son presentados con mayor frecuencia como si fueran adultos, mientras que a las mujeres se las infantiliza, lo que lleva a difuminar las líneas entre madurez e inmadurez sexual y, en la práctica, legitima la noción de que los niños puedan ser tratados como objetos sexuales.
En los programas y series de mayor audiencia uno de los temas dominantes es que las chicas deberían presentarse como sexualmente deseables si quieren ser atractivas y aceptadas por los chicos. Esto está presente incluso para niñas más jóvenes, a las que se anima a vestir de forma que llamen la atención por sus atributos sexuales aunque todavía ni siquiera los hayan desarrollado.

Puesto que los niños reciben continuos mensajes para adecuarse a semejantes imágenes, uno de los resultados que ya podemos ver ocurriendo es el descontento con el propio cuerpo y una pobre autoestima que, a su vez, llegan a provocar depresión y desórdenes alimenticios. Junto a estos desórdenes como la anorexia, las mujeres jóvenes recurren en mayor número a la cirugía estética, bajo la presión de parecerse a una imagen idealizada, por no mencionar los casos en los que las menores de edad llevan a cabo éstas prácticas con el consentimiento incomprensible de sus padres.

La facilidad de acceso a internet, junto con el material enviado por correo electrónico y los teléfonos móviles con contenido explícitamente sexual, dan como resultado que sea difícil restringir que dicho contenido llegue a los jóvenes.
Es común encontrarse en las redes sociales como muchos adolescentes “cuelgan” imágenes sexualmente explícitas de sí mismos, acompañadas de lenguaje despectivo o degradante. Muchas chicas se presentan de forma provocativa y de manera abiertamente sexual para el agrado de otros jóvenes y envían estas imágenes por correo o teléfonos móviles.

El hecho de que en la cultura de los famosos las mujeres sean habitualmente presentadas como personas de éxito y celebradas por su atractivo sexual y apariencia (a veces con escasa referencia a su inteligencia o a sus capacidades) lanza un poderoso mensaje a los jóvenes sobre qué es lo que vale y en lo que deben centrarse.

Según psicólogos e investigadores, a una edad joven, las capacidades cognitivas necesarias para hacer frente a imágenes persuasivas de los medios todavía no se han desarrollado. Junto a esta falta de capacidad para afrontar tales imágenes, la capacidad de penetración de una cultura sexualizada da como resultado que los niños estén frecuentemente expuestos a material que no es apropiado para su edad.
Además, las evidencias conllevan a un nexo claro entre el consumo de imágenes de éste tipo y una tendencia a ver a las mujeres como objetos, así como la aceptación de actitudes y comportamientos agresivos como norma.
Al animar a los espectadores masculinos a percibir a las mujeres como seres sexuales, la publicidad promueve una mentalidad en la que las mujeres son vistas como subordinadas y, por tanto, como blancos apropiados de la violencia sexual.

Ante la evidente degradación paulatina de la dignidad humana, gobiernos, instituciones y medios de comunicación deberían de apelar al mensaje de que la sexualización es un tema de profunda importancia con graves consecuencias para los individuos, las familias y la sociedad.
Qué necesitamos entonces, un “Mapa” ó una brújula?